ALIMENTACIÓN
Hace ya tiempo que,
afortunadamente, se desterró entre los criadores el hábito de mantener a
sus pájaros exclusivamente con alpiste. El alpiste es para los canarios
como el pan para los humanos: alimento básico que debe ser acompañado de
otros diferentes para conseguir una perfecta nutrición. Exactamente igual
actúa —o debe actuar— el alpiste en la dieta alimenticia de pájaros;
complementado con otras semillas en proporciones justas: negrillo, nabina,
avena pelada, cañamones y algo de verduras y frutas. En cuanto a verduras,
comen los canarios muy bien la lechuga. En Canarias precisamente, el cebo
empleado para cazar vivos a los canarios es la simiente de la lechuga.
Referente al cañamón, debido a que acumula demasiada grasa en el
organismo, su uso es recomendable durante los rigores del invierno,
debiendo ser eliminado tan pronto se note el aumento de la temperatura
ambiental.
CRÍA
Se recomienda, hoy, el jaulón de
cría metálico por aquello de que son menos propicios a la invasión del
«piojillo», verdadera pesadilla para pájaros infectados por tal parásito.
Aun reconociendo tal verdad, no resulta menos cierto que la hembra —al
empollar la puesta— se nota más a gusto en nidales de madera, que con su
hermetismo le aseguran una mayor tranquilidad a la repercusión de los
agentes exteriores del medio ambiente: presencia humana, vuelos de otros
pájaros, etc.
Materiales para la construcción
del nido
Cualquier tipo de fibra vegetal o
de origen animal será aprovechada por la pareja para la construcción de su
nuevo «hogar». Bastará que se la proporcionemos lo suficientemente
manipulada para que ellos la puedan trasladar y acoplar en el armazón del
nido. El pelo de cabra es un buen material. Pero... ¡ojo con él! Debemos
proporcionárselo con la certeza plena de que se encuentra perfectamente
desinfectado. Bajo ningún pretexto le facilitemos dicho material tomado
del campo sin ninguna precaución, ni tampoco el procedente del relleno de
viejas tapicerías, porque puede ser portador de innumerables parásitos que
ataquen la buena salud de nuestros pájaros.
Celo
En pájaros sanos que viven en un
ambiente natural —sin climatizar artificialmente— comienzan a sentir el
celo que les proporciona las vitales tareas de la reproducción mediado el
mes de febrero, para alcanzar su punto culminante con la llegada de la
primavera. Son síntomas característicos: un nervioso batir de alas,
acompañado de un sonoro piar, como una atosigante llamada, y un constante
desplazamiento de un lado para otro de la jaula. En los machos este estado
de ánimo se suele complementar con un agresivo trinar cuando perciben el
vuelo de otro macho, trino que cambia de matices, convirtiéndose en
vigoroso y melodioso cuando lo que buscan es llamar la atención de las
hembras.
Emparejamiento, puesta y eclosión
Es el final del mes de febrero o
la primera quincena de marzo el período idóneo, porque así lo marca la
propia Naturaleza, para emparejar a nuestros canarios. Es conveniente que,
previamente, unos días antes hayan estado colocados de tal forma que se
escuchen sin verse. La puesta normal suele ser de tres a cinco huevos que,
la hembra, ayudada por el macho, tardará unos trece días en empollar.
Nacidos los polluelos, y teniendo
en cuenta que los padres los alimentan por el sistema de la regurgitación
de la comida, es muy conveniente poner a su alcance alimentos blandos.
Comúnmente se emplea la yema del huevo duro mezclado con galletas y bien
desmenuzado hasta convertirlo en una pasta compacta (hoy existen en el
mercado pastas para cría que, además de aliviarnos en el trabajo de
preparar el alimento, resultan de una mayor eficacia por el complejo
vitamínico que contienen).
Separación de los pichones de sus
padres
Difícil resulta dar normas
concretas sobre la materia de este apartado. Mientras que algunos pollos
al cumplir los veinticinco días, prácticamente se encuentran en
condiciones de vivir separados de sus padres, otros tardan en conseguirlo
un mes bien cumplido. Difícil —repito— dar consejos: debe quedar a la
iniciativa del propio criador, aconsejado por una constante observación
del comportamiento de las crías.
Lo que en cualquier caso no
debemos olvidar, una vez separados los pichones, es continuar, durante
unos días, proporcionándole la pasta de huevo, que paulatinamente iremos
sustituyendo por el pienso normal.
Otras observaciones en relación
con la cría
En contra del criterio cada vez
más generalizado y mantenido, incluso por criadores experimentados, yo me
permito aconsejar a los noveles que cuando proyecten el emparejamiento de
sus canarios procuren hacerlo de forma que el macho cuente con dos años de
edad y la hembra sea procedente de las primeras crías de la temporada
anterior.
Si así lo cumple, le puedo
garantizar que, aparte de conseguir ejemplares sanos y fuertes, tendrá un
porcentaje de machos —al menos en las primeras puestas— como no pudo
imaginar.
Tampoco comulgo con la costumbre
de emparejar a un solo macho con diversas hembras a la vez: los pájaros no
son juguetes mecánicos, sino unos seres con unos órganos vitales fáciles
de desgastar. Si las tareas reproductoras ya de por sí son agobiantes para
una pareja completa, ¿cómo sufrirá el sistema nervioso de un macho
debiendo atender a varias hembras?..., o el de la hembra, obligada a sacar
adelante la pollada sin el concurso de su macho.
¡Seamos aficionados..., pero nunca
«pajareros»!
Muda
La muda es un proceso biológico en
la vida del canario que se asemeja mucho a una enfermedad: durante su
proceso pierden apetito y, por consiguiente, peso y dejan de cantar,
permaneciendo incluso algunos ratos «embolados».
Pensando precisamente en el
proceso de la muda, llego a la conclusión de que ahí tenemos una razón
—entre otras varias— para meditar sobre la conveniencia de seguir en la
crianza de los pájaros la sabia pauta que nos traza la Naturaleza: el
cambio de plumas comienza cuando ya declina el verano, cuatro meses
después, aproximadamente, del nacimiento de los pichones, puesto que las
temperaturas, aún altas, ayudan a que los pájaros terminen la muda pronto
y bien. Y conociendo tal verdad, yo me pregunto, y pregunto a la
conciencia de los criadores: ¿Cuándo y cómo pueden mudar esos canarios
que, cual flores de invernadero, nacen fuera del tiempo en que por ley
natural debieron haber nacido? Lo
más probable es que
comiencen la muda, quizá, quizá... ¡cuando debieran entrar en celo! ¿Un
pájaro en celo y «pelechando»? ¡Qué contrasentido más fenomenal! Porque
entonces sí que se cumpliría la famosa leyenda del «Gallo de Morón»-. «Sin
plumas y cacareando.»
Medio ambiente
Por supuesto que cuanto más
saludable y alegre resulte el lugar donde permanezcan nuestros canarios,
mucho mejor para ellos. El timbrado español es un pájaro fuerte que
aguanta temperaturas relativamente extremas, siempre que no se le someta a
la acción directa del sol en el apogeo del verano, o a las corrientes del
frío aire del invierno, que le puede proporcionar el asma, enfermedad a la
que son bastante propensos los canarios de cualquier variedad.
Y nada más, presunto lector y
novel aficionado. Si mis líneas te pueden servir de algo, yo me
consideraré satisfecho.
Articulo esta extraído de una
publicación de 1976 y escrito por Don NORVERTO LOPEZ GARCIA secretario de
la agrupación ornitológica sindical de Badajoz
Recopilado por: Juan Medina
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