Temas de Incubación

Régimen de Incubación Artificial

Ing. Roberto Sardá Jova, Dr. Ciencias

Investigador. Especialista en Incubación Artificial

Instituto De Investigaciones Avícolas. La Habana, Cuba, año 2002. viiacan@ceniai.inf.cu

 

El desarrollo embrionario no puede ser considerado como algo aislado de las condiciones del medio que rodea a los huevos durante la incubación. Existe una determinada interrelación entre el medio del huevo y el medio externo que lo rodea, en este caso el régimen de incubación.

 

Los cambios que tienen lugar en el huevo durante la incubación se presentan ordenados y regidos por leyes naturales. Estos cambios se producen, con normalidad, solamente bajo niveles determinados de temperatura, humedad, contenido químico del aire y posiciones del huevo.

 

Por otra parte, el mismo huevo incubado modifica el medio que lo rodea al emitir calor, gases y vapor de agua hacia el mismo. Podemos definir al régimen de incubación, por tanto, como el medio externo del desarrollo embrionario, condicionado por niveles establecidos de los factores de ese medio. El régimen de incubación es el conjunto de factores físicos presentes en el medio ambiente que rodea al huevo. Los factores que lo integran son: temperatura, humedad, ventilación y volteo de los huevos. De todos ellos la temperatura oficia como el factor de mayor importancia, ya que, inclusive, pequeñas variaciones sus valores pueden resultar letales para muchos embriones.

 

Temperatura

 

El calentamiento de los huevos durante la incubación artificial se produce mediante el intercambio de calor entre el aire y los huevos. De ahí se deriva, que la temperatura del aire se constituye en el factor fundamental en este proceso (además de los señalados antes).

La temperatura de trabajo en las incubadoras se enmarca entre 37 y 38 grados C. El nivel de temperatura óptimo a aplicar depende del tipo de incubadoras, la calidad y el tamaño de los huevos, la edad de los embriones, además de la especie de que se trate.

En las incubadoras de etapas simples, la temperatura se mantiene a un nivel más alto durante las dos primeras semanas de incubación (para ser más exactos hasta los 13 días). Con posterioridad se disminuye este nivel de temperatura.

En las incubadoras de etapas múltiples, cuando recién comienzan a recibir huevos se fija una temperatura similar a la de las incubadoras de etapas múltiples hasta tanto el gabinete de incubación no haya recibido más de la mitad de su capacidad en huevos. A partir de este momento se mantiene un nivel de temperatura más bajo y se mantiene estable hasta los 18-l9 días de incubación cuando los huevos ya están en el gabinete de nacimiento.

En todos los casos es necesario disminuir el nivel de temperatura durante los últimos días (2 a 3) de incubación, es decir, que la temperatura se diferencia de acuerdo a las etapas de incubación.

Relación entre la temperatura del aire de la incubadora y los huevos incubados.

Al comienzo de la incubación, los embriones no están preparados funcionalmente (ni orgánicamente) para emitir calor. Por esto reaccionan como los organismos de sangre fría, es decir, cuando la temperatura del aire se eleva, aumenta el metabolismo de los embriones. Si la temperatura disminuye, el metabolismo decrece igualmente. Por tanto, el aumento de la temperatura favorece la multiplicación celular, la formación de las capas y las membranas embrionarias (alantoides, corion, amnios y saco vitelino), así como la nutrición. En resumen, se incrementa el ritmo de crecimiento y desarrollo de los embriones. Al final de la incubación, cuando ya la emisión de calor es alta, la disminución de la temperatura (dentro de los límites normales) actúa, por su parte, de forma completamente inversa; estimula el consumo de los nutrientes ó lo que es lo mismo, acelera el metabolismo y el desarrollo en los embriones.

 

Humedad

 

El humedecimiento del aire en las incubadoras y las nacedoras se produce con ayuda de la aspersión de agua y su consiguiente evaporación y diseminación por todas las zonas de la cámara de incubación.

Por otra parte, para los huevos reviste singular importancia el microclima que se crea a su alrededor, según las correspondientes edades. Así tenemos que, de los huevos se evapora agua durante la incubación, de unos más y de otros menos, estableciéndose una interrelación entre los huevos con embriones en diferentes estadios del desarrollo embrionario.

De la humedad del aire depende el calentamiento y la evaporación de agua de los huevos. A mayor temperatura del aire, mayor será la cantidad de vapores de agua que el mismo puede llegar a contener. Por otra parte, el aire seco es mal conductor de calor y, por tanto, se hace necesario humedecerlo a fin de lograr el necesario calentamiento de los huevos.

Durante la incubación el huevo pierde agua constantemente, lo que es imposible de evitar, no obstante, el régimen de humedad que se establezca ha de ir dirigido a disminuir la evaporación de agua de los huevos durante la primera semana de incubación y acelerarla a partir de la mitad de la incubación. Al final del proceso de incubación se hace necesario elevar la humedad del gabinete

de nacimiento a fin de facilitar el reblandecimiento de las membranas de la cáscara y, con ello, el picaje de la misma.

La pérdida de agua por evaporación ocasiona también la pérdida de calor desde los huevos. De esto se infiere que, en los primeros días de incubación resulta desventajosa una evaporación excesiva de agua, en tanto que durante la segunda mitad de la incubación, la evaporación de agua es necesaria al contribuir a la eliminación del calor excesivo contenido en el huevo.

Ya en los últimos días de incubación, cuando las reservas de agua huevo han sido agotadas, es necesario elevar la humedad relativa del aire en el gabinete a fin de evitar el desecamiento de las membranas de la cáscara y del plumón de los pollitos en fase de eclosión. En el cuadro que sigue mostramos datos relativos a esta cuestión.

Tabla 1. Niveles normales de pérdida de agua en huevos incubados. Pérdida diaria de agua (%) en cada etapa.

Especie 1ra. Etapa 2da. Etapa

GALLINA 0,5-0,6 0,7-0,8

PAVOS 0,4-0,5 0,6-0,8

PATOS 0,4-0,5 0,6-0,7

OCAS 0,3-0,5 0,5-0,6

GUINEOS 0,4-0,5 0,4-0,7

 

Ventilación

 

El problema de la ventilación debe ser abordado desde dos ángulos: la circulación de aire propiamente dicha y la reventilación o recambio de aire. Mediante el aire que circula en el interior del gabinete de incubación, llega a los huevos el calor y la humedad necesarias.

El aire refresca el medio que rodea los huevos, en algunos casos y en otros contribuye a calentarlo. Por otra parte, el recambio de aire constante es necesario para la extracción del exceso de calor que pudiera acumularse en el interior del gabinete de incubación y asegurar la pureza del aire.

Durante la incubación el huevo absorbe oxígeno y elimina anhídrido carbónico en gran cantidad. Solamente una adecuada reventilación garantiza buenos resultados en la incubación.

La correcta circulación de aire en el gabinete se garantiza mediante el funcionamiento de los ventiladores, los inyectores ó los extractores de aire, las compuertas u orificios de entrada y salida, etc. Para que la circulación de aire sea eficiente es importante también un buen funcionamiento del sistema de volteo, ya que el aire se mueve mejor entre las bandejas, cuando las mismas se hallan en posición inclinada.

 

Posición de los huevos durante la incubación (volteo).

 

El desarrollo de los embriones transcurre normalmente sólo cuando los huevos son volteados (virados) periódicamente durante los primeros 18 días de incubación.

En la incubación natural, la gallina voltea los huevos que incuba con cierta frecuencia, de ahí que en el proceso de incubación artificial sea necesario repetir este procedimiento mediante medios mecánicos.

El huevo, como se ha explicado antes, pierde agua durante todo el período de incubación, es decir, sufre un proceso de desecamiento. Por este motivo, el embrión está expuesto a pegarse a las membranas internas de la cáscara, lo que puede provocar su muerte, en particular durante los primeros seis días de incubación. A esto contribuye el hecho de que el peso específico del embrión lo lleva a mantenerse en la parte superior de la yema, durante los primeros días, por debajo y muy cercano a la cáscara, en la zona de la cámara de aire. Por otra parte, la posición del huevo influye sobre la posición futura que adoptará el pollito

en el momento de prepararse para la eclosión.

Esto es de capital importancia para obtener un alto por ciento de nacimiento.

La posición del embrión se define ya desde las 36 a 48 horas de incubación. En este momento el embrión descansa en la yema, de manera transversal, a lo largo del eje menor. Con posterioridad la cabeza del embrión comienza a separarse de la yema y girar hacia la izquierda. Hacia el 5to. día de incubación, el embrión se halla cerca de la cámara de aire. A partir del 11no. día, cuando el cuerpo del embrión pesa más que su cabeza, el mismo efectúa un giro a la izquierda, lo que provoca que el cuerpo descienda en dirección al polo fino del huevo. A los 14 días, el cuerpo del embrión está situado a lo largo del eje mayor del huevo, con la cabeza dirigida hacia el polo grueso. Esta es la posición correcta y necesaria que debe adoptar el pollito para el nacimiento.

La frecuencia de volteo óptima es de una vez cada 1 ó 2 horas. El giro debe alcanzar los 90 grados y los huevos son mantenidos a 45 grados de una vertical imaginaria.

 

Control sobre el régimen de incubación

 

Es sumamente importante conocer los diferentes elementos que conforman los sistemas de temperatura, humedad, ventilación, reventilación (ó refrigeración) volteo y alarma.

La regulación del régimen de incubación garantiza el buen funcionamiento de los equipos. Como norma los sistemas de temperatura, reventilación, humedad y alarma están íntimamente relacionados. A saber: cuando la temperatura se eleva más allá del límite aceptado, debe activarse el sistema de reventilación (ó de refrigeración ó enfriamiento por agua). A continuación, a causa de la entrada de una masa de aire más seco que el que contenía el gabinete de incubación, se supone entre en acción el sistema de humedad. Todo ello contribuiría a que la temperatura disminuya. En caso contrario, se activaría el circuito de la alarma con las fatales consecuencias que esto ocasiona en el desarrollo embrionario.

Es particularmente nociva la práctica de abrir las puertas de las incubadoras ó las nacedoras ante el sonido del timbre de la alarma. Lo fundamental aquí es esclarecer la causa que motivó la activación del sistema de alarma.

Si se tratara, por ejemplo, de una alta temperatura, al poco tiempo de ser cerrada la puerta, con posterioridad al restablecimiento del nivel normal de temperatura, se repetiría el "timbrazo".

Otra cosa que es necesario conocer es que en las incubadoras de algunas marcas es usual que permanezca desactivado el sistema de humedad, mientras este activado el sistema de calefacción. En las nacedoras esto no sucede.

Por otra parte, como regla general para todas las marcas de equipos de incubación, al activarse la alarma por alta temperatura queda desactivado automáticamente el sistema de calefacción. Asimismo, si se produce una llamada de alarma por baja temperatura, se desconecta automáticamente el sistema de reventilación forzada, refrescamiento o refrigeración.

El real funcionamiento de los sistemas electrónicos, mecánicos ó eléctricos depende a fin de cuentas de las órdenes ó indicaciones que el hombre le imparte con su sabiduría ó con su ignorancia. El éxito de la incubación depende de lo primero, el fracaso de lo segundo, además de la influencia de otros factores de diversa índole.

 

Control de la temperatura durante el proceso de incubación.

 

Primeramente debemos conocer los elementos fundamentales que conforman el sistema de calefacción de los equipos de incubación.

      · Sensor (en las pizarras electrónicas)

      · Termómetros ó termostatos.

      · Resistencias (calefactores).

      · Ventiladores (para la distribución del aire caliente)

      · Elementos eléctricos y electrónicos de las pizarras.

El nivel de temperatura no se mantiene fijo, en un valor estable durante el proceso de incubación, sino que oscila entre un nivel máximo y un mínimo, siempre alrededor de un nivel promedio deseado, requerido para un buen desarrollo embrionario. Este nivel es programado y establecido por el hombre. La línea que registra la temperatura (y la humedad) puede ser comparable con la imagen de un electrocardiograma. Lo importante es que las oscilaciones no vayan más allá de 0,2 grados F, ni por arriba, ni por debajo del nivel deseado. Para lograr esta exigencia se necesita un ajuste casi perfecto de todos los sistemas de las incubadoras y un trabajo eficiente de los instrumentos de control de los factores del régimen de incubación.

En la Tabla 2 mostramos los valores de temperatura normal, baja y alta con los niveles promedios y las oscilaciones.

Tabla 2. Valores de temperatura (ºF) para los tres niveles Nivel Mínimo Medio Máximo

Alto 99,5 99,7 99,9

Óptimo 99,3 99,5 99,7

Bajo 99,1 99,3 99,5

El objetivo que persigue la regulación del régimen de temperatura es mantener un nivel normal (óptimo, deseado) de este factor todo el tiempo, en el interior del gabinete. Sin embargo, el mayor problema que enfrenta la explotación de los equipos de incubación en la actualidad radica precisamente en como mantener ese nivel.

Asimismo, se presentan problemas con el refrescamiento de los huevos, en los

momentos cuando la temperatura en el interior del gabinete se eleva más allá del nivel regulado en el termómetro de control.

El calentamiento o la calefacción del gabinete se garantiza sin mayores dificultades, con la excepción del periodo cuando las incubadoras de etapas múltiples no han ocupado toda su capacidad ó en momentos de muy bajas temperaturas ambientales externas. Por supuesto que, se presentarán dificultades con el calentamiento de los gabinetes en caso de desperfectos de las resistencias eléctricas.

De ahí que en el diseño de fabricación y durante la explotación de las incubadoras y las nacedoras resulta de suma importancia cumplimentar los requisitos siguientes:

      1. Utilizar solamente instrumentos de control y medición en óptimas condiciones en cuanto a su calibración.

      2. Realizar la regulación de los equipos a tiempo, con personal calificado para ello y a los niveles adecuados de acuerdo con la calidad de los huevos.

      3. Dotar a los equipos de instrumentos visuales para la comprobación de los parámetros del régimen de incubación, los que además de poseer alta precisión, deben estar situados en lugares que permitan una rápida y fácil visualización, fundamentalmente en el panel delantero, de modo que no sea necesario abrir las puertas de las incubadoras y las nacedoras.

      4. Que este chequeo sea realizado con frecuencia durante todo el día. Resulta muy eficiente el uso de computadoras para el chequeo y control sobre los parámetros del régimen de incubación, ya que permite a los responsables de la instalación conocer todo lo que está ocurriendo en cada gabinete en un momento dado, así como lo que aconteció en otros momentos.

Para que se mantenga un nivel óptimo de temperatura en el interior del gabinete de incubación es necesario contar con una interrelación muy estrecha entre los sistemas de humedad, ventilación y reventilación ó refrescamiento, y alarma, por un lado y la temperatura por el otro.

¿Cómo se regula la temperatura en los equipos de incubación?

En primer lugar la regulación de la temperatura (así como de otros factores) debe ser realizada antes de que los huevos sean colocados en los gabinetes. Esta regulación será verificada después de la entrada de los huevos en las incubadoras o las nacedoras.

En ambos casos todos los sistemas estarán funcionando correctamente, puesto que no es válida una regulación de la temperatura, por ejemplo, si la humedad no se mantiene a un buen nivel, ó no funcionara la ventilación ni el volteo.

Esta regulación será realizada por un personal que posea la suficiente calificación y responsabilidad. En caso que alguno de los equipos presentara problemas con la regulación de cualquiera de los factores del régimen de incubación, estaría seriamente comprometido el funcionamiento eficiente del mismo.

Pasos para realizar la regulación con éxito.

      1. Se pone en funcionamiento el equipo.

      2. Comoquiera que la temperatura y la humedad se mantiene en estos momentos muy por debajo del nivel óptimo deberán estar conectados los circuitos de las alarmas respectivas, aunque el interruptor del timbre permanezca cerrado.

      3. Chequear constantemente la temperatura mediante termómetro visual ó el display de la pizarra. Cuando la temperatura alcance de 96 a 96,5 ºF, cerrar el circuito de la alarma (para humedad el límite será 80 ºF por el termómetro con mecha y 5 por ciento por debajo del nivel de trabajo en el control de la pizarra electrónica (en por ciento).

      4. A continuación se verificará la regulación de la alarma haciendo descender la temperatura por cualquier vía, en nunca menos de tres ocasiones. De esta forma será verificada la conexión del timbre de la alarma en el nivel de temperatura o humedad indicados.

      5. Seguidamente se procede a regular la temperatura de trabajo del equipo (100oF para las incubadoras y 98° a 98,8°F para las nacedoras).

Al elevarse la temperatura del gabinete hasta 99.8 - 99,9ºF, se procede a cerrar el circuito de la temperatura y verificar hasta que nivel continuó o no elevándose la temperatura y por cuanto tiempo se mantuvo en el nivel máximo. Posteriormente se chequea el descenso de la misma, hasta el momento que se conecte nuevamente la resistencia.

El ajuste de la mínima y la máxima temperatura, en la búsqueda de un nivel promedio óptimo, sin que se produzcan elevaciones sustanciales por arriba del nivel máximo de tolerancia (100,3 ºF) es, en esencia lo que se debe dominar como regulación de la temperatura a un nivel determinado.

En el caso de un nivel menor se procede de igual manera, sólo se procederá a modificar los valores de los niveles mínimo y máximo.

A continuación se verifica por tres ocasiones la conexión y la desconexión del circuito de las resistencias y, si la regulación fue realizada correctamente se da por concluida la operación, pasando entonces a la regulación del circuito de la reventilación o refrescamiento (por aire ó por agua).

En este caso se procede de la misma forma antes explicada, sólo que se operará, en este caso, con el control del extractor de aire en las incubadoras Victoria y similares y con la compuerta de extracción de aire en otras marcas de incubadoras.

Control sobre la temperatura del gabinete de incubación.

El control sobre el nivel de temperatura en los equipos de incubación se efectúa con ayuda de las observaciones de chequeo periódico; una cada 2 a 3 horas. La observación para la verificación debe ser rápida, exacta y a la vez, cuidadosa, pues de ella dependerá que sean detectados a tiempo, posibles fallas en otros de los sistemas que conforman el régimen de incubación que estén relacionados con la temperatura. En este caso se trata de alteraciones por debajo del nivel de entrada en acción del sistema de seguridad.

Pudiera tratarse, por ejemplo, de desviaciones pequeñas de la temperatura, las que no provocan pérdidas en ese momento, aunque sí al final de la incubación.

Para que el chequeo sea realizado con calidad, lo ideal es que el termómetro visual esté montado en el panel delantero del equipo para que su lectura pueda ser realizada sin penetrar al interior del gabinete. Los resultados del chequeo suplen, en la mayoría de los equipos de incubación instalados en nuestro país, el equipamiento de punta con que cuentan las incubadoras que se construyen en la actualidad en las cuales se visualiza el nivel de temperatura mediante un display u otro medio gráfico. Con ayuda del registro visual de temperatura o humedad se procede al ajuste del régimen de incubación, si fuera necesario. Los valores de la lectura de temperatura y humedad serán registrados en el modelo correspondiente. Además de quedar registrado en la memoria de la computadora, en caso de existir esta técnica de punta.

 

Control y regulación de la humedad en los gabinetes de incubación.

 

Primeramente conozcamos los componentes del sistema de humedad:

      · Termómetro con bulbo húmedo, sensor ó humidistato.

      · Válvula solenoide.

      · Humidificadores, aspersores ó puntas de sprays.

      · Filtros.

      · Tuberías y llaves de paso.

      · Bomba de agua a presión (tanque neumático y tanque).

      · Conectivos y desconectivos de la pizarra de mando.

Primeramente se regula la alarma por baja humedad, tal y como señaláramos antes. Esto es válido sólo para algunos equipos. En este momento, como es natural, el circuito de la humedad estaría abierto y los aspersores funcionando.

La regulación se realiza con ayuda de la observación continua del valor de la humedad del gabinete, en el termómetro visual ó el display de la pizarra de mando. En cuanto el nivel de humedad alcance el limite de trabajo se procede a cerrar suavemente el circuito que acciona la alarma por baja. En los equipos que cuenten con alarma por alta humedad se procederá a regularla, siguiendo los mismos pasos antes explicados (5% por arriba del nivel deseado ó 1 grado F).

Control de la humedad.

Con la misma frecuencia que en el caso de la temperatura será chequeado el nivel de humedad de la incubadora. Aquí es muy importante no abrir la puerta del gabinete. Para el chequeo se controlará el valor mínimo, es decir, el momento cuando se conecta el circuito y el valor máximo, es decir, el momento cuando se desconecta. Para ello están en la pizarra los pilotos indicadores respectivos. Asimismo, será registrado hasta que valor desciende o se eleva la humedad después de que se haya apagado el piloto indicador. En caso de irregularidades se procede al ajuste manual en la pizarra ó en los instrumentos de control, hasta alcanzar los valores requeridos.

Control y regulación de la reventilación y el refrescamiento.

La reventilación en los equipos de incubación tiene lugar durante todo el proceso de incubación mediante el simple funcionamiento de los ventiladores, los cuales al mismo tiempo que fungen como distribuidores del calor y la humedad en el interior del equipo realizan la función de recambio continuo del aire. Los componentes fundamentales de este sistema de recambio de aire son:

      · Sensor ó termómetro regulable.

      · Ventiladores con sus motores.

      · Conductos de distribución o extracción de aire.

      · Orificios de entrada y salida de aire.

      · Motor y ventilador extractor o inyector

      · Dampear ó compuerta de aire con o sin motor.

      · Pilotos indicadores y otros elementos eléctricos de la pizarra.

Como ya apuntamos antes, lograr el necesario refrescamiento en los equipos de incubación constituye un problema generalizado a solucionar. En algunos regiones climáticas este problema reviste características agudas a causa de la rigurosidad del clima y otras condiciones adversas presentes. De ahí, que una correcta y eficiente regulación del sistema de refrescamiento opera como una de las acciones que mayor efecto beneficioso ejerce en el buen desarrollo embrionario y la obtención de resultados satisfactorios.

Para regular este sistema es necesario elevar la temperatura en el gabinete entre 0,2 y 0,3 grados F más allá del nivel normal de trabajo. En ese preciso momento sería conectado el extractor de aire ó el inyector. Si todo el sistema está montado de manera correcta y, cuenta con un equipamiento e instrumentos de control de probada calidad, en unos 30 a 45 segundos el nivel de temperatura habrá de descender hasta un nivel inferior en 0,1 a 0,2 grados F del nivel normal de trabajo del gabinete.

En este sentido es necesario señalar que como premisa de adecuado funcionamiento de todo el sistema de refrescamiento se requiere que en los salones de incubación y de nacimiento se mantenga un nivel de temperatura de 23 a 27 grados C.

Estas condiciones son difíciles de lograr en las plantas de incubación si no se cuenta con equipos de climatización, especialmente diseñados para locales cerrados y montados correctamente.

¿Qué se requiere?

1.Climatizar los salones mediante la instalación de acondicionadores de aire.

2.Montar equipos de inyección de aire fresco y extracción de aire caliente en los salones de trabajo.

3.Aislar convenientemente la zona de concentración de aire caliente del aire fresco que debe penetrar en los gabinetes.

Aquí se hace necesario tener presente que algunos salones deben tener presión de aire negativa y otros presión de aire positiva:

Salón Presión

De emparrillado..........Positiva

De incubadoras...........Positiva

De nacedoras.............Negativa

Sexado y selección.......Positiva

Fregado y desinfección...Negativa

 

¿Cómo se produce el refrescamiento en las incubadoras "Victoria" y otras similares?

 

Al elevarse la temperatura 0,1 a 0,2 grados F más allá del límite máximo establecido, se debe conectar el extractor de aire situado en la parte superior, sobre el techo de la incubadora ó el inyector situado en el panel delantero de la nacedora. Esto produce un violento recambio del aire viciado y caliente del interior del gabinete por aire "fresco" procedente del salón de incubadoras (y del exterior de la planta). En este momento desminuye la temperatura y junto a ésta puede disminuir también, de manera indeseada, la humedad del gabinete, lo que provocaría la entrada en funcionamiento del sistema de humidificación del aire.

Es necesario aclarar que el extractor de aire de los equipos cubanos no fue diseñado para efectuar el recambio de aire propiamente dicho, sino para el refrescamiento del interior del gabinete.

El sistema de refrescamiento está muy estrechamente relacionado con el sistema de seguridad. El mismo debe garantizar el refrescamiento de los equipos y evitar la conexión del timbre de alarma.

Para que el sistema de refrescamiento de aire pueda cumplir adecuadamente sus funciones y responder a los requerimientos de la incubación se precisa reunir las condiciones siguientes:

      1. El extractor de aire será de una potencia de succión contemplada en el diseño

      2. Las aspas del ventilador-extractor presentarán el ángulo adecuado y estarán montados en núcleos fundidos o torneados con materiales recomendados para el caso y contarán con las medidas exactas.

      3. Los conductos de aire no presentarán obstrucciones ni suciedad en su interior.

      4. El montaje de todo el sistema será realizado de acuerdo a las normas.

      5. Las dimensiones de los orificios de entrada y salida de aire responderán a las indicaciones de diseño.

      6. Los instrumentos de control (termómetro ó sensor) serán precisos.

      7. La temperatura del aire que penetra en los gabinetes de incubación ha de estar por debajo de los 28 grados Celsius.

En aquellos equipos de incubación que cuentan con compuertas de entrada y salida de aire (damper), las mismas funcionan en estrecha interrelación con la temperatura. Así tenemos que, a mayor temperatura interior del gabinete, mayor será la frecuencia de abertura automática de las compuertas que regulan la entrada de aire fresco y la salida de aire caliente (viciado). Todo lo contrario tiene lugar cuando la temperatura es baja.

La magnitud de la abertura de las compuertas de aire puede ser fijada por el operador manualmente, si fuera necesario.

En las nacedoras cubanas que no cuenten con inyectores de aire, la compuerta de aire se maneja manualmente en dependencia de los requerimientos del régimen y la habilidad y experiencia del operador. En este caso, si no se cuenta con compuerta que regule la salida del aire, el recambio de aire dependerá, enteramente, de la regulación de la compuerta de salida.

En algunas nacedoras han sido instaladas compuertas (tapas) en el orificio de salida del aire, las que son manejadas manualmente. Contar con estas tapas permite regular más adecuadamente el intercambio de aire en el gabinete de nacimiento y una fumigación más eficiente del gabinete vacío, antes y con posterioridad al nacimiento de los pollitos. En resumen las ventajas son:

      1. La posibilidad de hermetizar el gabinete durante la desinfección.

      2. La posibilidad de lograr un régimen de humedad óptimo, ya que se hace más fácil evitar el proceso de desecamiento del huevo a consecuencia de la excesiva velocidad del aire presente en las nacedoras en Cuba, particularmente durante las primeras horas posteriores al pase de los huevos.

 

Control y regulación del sistema de seguridad (alarma).

 

Es un sistema de vital importancia que informa sobre alteraciones graves en el funcionamiento de los equipos de incubación. En los equipos que se construyen en la actualidad el sistema aparece compuesto por dos tipos de alarmas: electrónica y eléctrica como medida de mayor seguridad. Este sistema funciona en caso que se produzcan las siguientes emergencias:

      1. Cese del funcionamiento de alguno ó de todos los motores de los ventiladores.

      2. ALTA Y BAJA humedad en el gabinete (en las pizarras electrónicas).

      3. ALTA Y BAJA temperatura (esta última no en todas las marcas)

Para ello el sistema cuenta con los elementos siguientes:

      1. Sensor ó termómetro ó termostato.

      2. Timbre individual por equipo o colectivo.

      3. Pilotos indicadores.

      4. Elementos eléctricos ó electrónicos.

La regulación se efectúa bajo los mismos principios que para los otros factores.

Con anterioridad explicábamos la regulación de la baja temperatura y la

baja humedad.

Para la alarma por alta temperatura se hace subir la temperatura hasta el nivel deseado para que se conecte el timbre (entre 100 y 100,5 grados F) y, accionando suavemente se conecta el circuito mediante el instrumento de control.

Seguidamente se verifica cuando cesa la alarma al descender la temperatura ó la humedad. Esta operación se repetirá varias veces hasta cerciorarse de la correcta regulación.

La alarma por desviaciones anormales del nivel de temperatura y humedad está diseñada para que se conecte sólo ante eso solamente en caso que los restantes sistemas con que cuentan los equipos sean incapaces de garantizar la normalidad de funcionamiento. En caso de algún desperfecto de los motores, incluyendo las correas, el sistema debe ser lo suficientemente eficaz para advertir al operador rápidamente acerca de la emergencia en cuestión.

En todo trabajo de regulación y control de los diferentes factores del régimen de incubación, así como en el normal funcionamiento de todos los circuitos y sistemas de los equipos de incubación es de vital importancia la labor del responsable de mantenimiento. Sobre los hombros de esta persona recae la responsabilidad directa de esta tarea.