Una de las
consideraciones más importantes en el mantenimiento de aves en
cautiverio es el de proporcionarles dietas apropiadas que las
mantengan saludables y con un potencial reproductivo adecuado.
Diseñar, preparar y mantener una nutrición correcta de nuestras aves
es todo un desafío.
Las recomendaciones para
aves de jaula han derivado de la extrapolación de los requerimientos
nutricionales de las aves de producción, de la aplicación de
principios generales (bastante constantes entre los vertebrados), de
la evaluación de información ornitológica (hábitos alimentarios en
vida silvestre, rol de nichos ecológicos y de diferencias anatómicas o
fisiológicas), y de la información generada a través de los años a
partir de ensayos de acierto y error. El resultado ha sido el
establecimiento de prácticas alimentarias características de
determinadas especies e incluso familias. A pesar de los actuales
esfuerzos por saber más sobre la nutrición de las aves, es poco
probable que lleguemos a conocer acabadamente los auténticos
requerimientos de las diferentes especies. Incluso un estudio
minucioso del 90% del alimento consumido por un ave en libertad puede
no ser un reflejo veraz de las necesidades nutricionales para los
diferentes períodos de su vida. Generalmente las dietas de animales en
estado silvestre no están bien documentadas; claro está que la gran
variedad de productos disponibles en libertad es imposible de duplicar
en cautiverio y que para mayor complicación la mayoría de las aves han
demostrado cierto oportunismo en cuanto a sus hábitos alimentarios.
Además, los nutrientes consumidos en forma de trazas (como
oligoelementos) son muy difíciles de cuantificar y pueden sin embargo
tener un impacto significativo en el estado nutricional completo del
ave. Es de suponer que el auténtico potencial genético de las aves
silvestres no pueda expresarse a pleno aun en libertad, no solamente
por interacciones de competencia y/o enfermedad, sino también a causa
de malnutrición estacional debida a disponibilidad insuficiente de
nutrientes en distintas épocas del año.
Factores nutricionales
probados en aves de jaula
·
La
mayoría de las aves de jaula son granívoras y omnívoras
oportunistas; esto se refiere a que consumirán principalmente
granos y otras comidas que tengan a su disposición en un momento
determinado.
·
Los
hábitos alimentarios de las aves están influenciados por los
siguientes factores: aspecto, color, textura, palatabilidad del
alimento, exigencias anatómicas, experiencias previas,
personalidad del ave, tamaño de la ración, tiempo de presentación
del alimento, fatiga dietaria, etapa biológica y condiciones
climáticas.
·
Las
aves son muy rígidas en este aspecto, y cualquier cambio en la
dieta lo toman con sospecha y desconfianza.
La dieta ideal
La elaboración de una
dieta exitosa debe tomar en consideración los siguientes puntos:
·
Proporcionar adecuada energía para el crecimiento, mantenimiento,
reproducción, respuesta ante demandas climáticas, etc.
·
Contener un adecuado balance de los nutrientes necesarios para la
especie en cuestión.
·
Debe
ser palatable y de probada aceptación; así como también ajustarse
a las necesidades digestivas del ave, y contener ingredientes de
fácil acceso y económicos.
Requerimientos
nutricionales
Todas las especies de
animales necesitan una combinación de seis categorías de nutrientes:
agua, carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.
·
Agua: es un constituyente esencial de la dieta. Interviene en
la homeostasis de los líquidos intra y extracelulares; en la
termorregulación; en el transporte, absorción y excreción de
sustancias; en la hidrólisis de proteínas, grasas y carbohidratos.
Los requerimientos de agua se ven afectados por muchos factores:
condiciones climáticas, estado reproductivo (postura de huevos),
crecimiento (la proporción de agua en la dieta de pichones es de
70-85% vs adultos 40%), nivel de actividad, adaptaciones
para la conservación del agua (anatómicas, fisiológicas o de
comportamiento).
En términos fisiológicos,
las aves requieren un poco menos de agua que los mamíferos debido a
que no transpiran y a que sus desechos nitrogenados son eliminados en
forma de ácido úrico (insoluble en agua) en vez de urea (soluble en
agua).
El agua puede ser
encontrada en tres formas:
·
libre
(líquida)
·
preformada (la del alimento)
·
metabólica (es la que se produce al desdoblar los compuestos
orgánicos)
Las aves granívoras, como
los canarios y demás semilleros, tienen una necesidad crítica de agua.
Muchas aves de jaula son capaces de extraer agua de comidas suculentas
(preformada), mientras que los periquitos australianos (originarios de
zonas desérticas) son capaces de utilizar agua metabólica en cierto
grado. A diferencia de las clásicas mezclas de granos, las dietas
procesadas tienden a incrementar el consumo de agua, ya que son secas,
generalmente bajas en grasas y tienen niveles nutritivos más elevados.
Con estas dietas es normal observar deposiciones algo acuosas. En
líneas generales, todas las aves deben tener a su disposición
suficiente agua fresca y potable, suministrada en bebederos
perfectamente limpios y desinfectados.
·
Carbohidratos: Son la fuente inmediata de energía; se
almacenan en forma de glucógeno en hígado y músculo. Sirven de
sustrato para formar las grasas. La mayoría de las semillas
(alpiste, mijo, moha, maíz, avena, trigo, sorgo) aportan una buena
cantidad de carbohidratos. Proveen de energía al romper los
enlaces simples de azúcar, y sus fibras proporcionan volumen.
Todos los carbohidratos están compuestos por una fibra soluble
fácilmente degradable y usada como energía, y por una fibra cruda
insoluble no utilizable como energía (salvo en especies herbívoras
en las que puede ser aprovechada por las bacterias del intestino y
ciego). Cantidades excesivas de fibra cruda suelen ser físicamente
imposibles de digerir por el ave, además de no cubrir los
requerimientos calóricos necesarios.
·
Lípidos: actúan como fuente y reserva energética,
transportadores de nutrientes (vitaminas A, D, E), son
constituyentes de estructuras celulares (membranas), precursores
de moléculas activas (hormonas, inmunomediadores, 2º mensajeros) y
participan en innumerables reacciones metabólicas. Las necesidades
de ácidos grasos esenciales son similares a las de mamíferos (C18
de la serie n-6: linoleico, linolénico. El requerimiento de ácido
linoleico es de 1-1,5% de la dieta).
Las aves de jaula
requieren una proporción pequeña de grasas en su dieta debido a su
estilo de vida sedentario y además porque fabrican grandes cantidades
de aquéllas a partir de los carbohidratos de las semillas. Sin
embargo, es necesaria una mínima proporción de grasas con la ingesta
para garantizar la absorción de vitaminas liposolubles y carotenos,
para aportar ácidos grasos esenciales y dar palatabilidad a la dieta.
Las semillas oleaginosas (girasol, maní, cártamo, colza, nabo, cardo,
sésamo, lino) contienen importantes cantidades de grasas y deben
integrar una pequeña proporción en la dieta o usarse a modo de
golosinas o premio.
·
Proteínas: son el principal constituyente de órganos y
tejidos. Necesarias para el crecimiento y reposición. Intervienen
en la formación de hormonas, proteínas, enzimas y otras sustancias
biológicamente importantes (anticuerpos, hemoglobina). Son
sustrato para la formación de lípidos y carbohidratos. Las
proteínas están compuestas por dos tipos de aminoácidos: no
esenciales, que pueden ser sintetizados por el animal, y
esenciales, que no pueden ser sintetizados en cantidad
suficiente y deben ser ingeridos con la dieta. Los siguientes
aminoácidos han de ser aportados en la dieta, ya que las aves son
incapaces de sintetizarlos: arginina, lisina, histidina, leucina;
isoleucina, valina, metionina, treonina, triptofano y
fenilalanina; en los periquitos australianos se deberá contar a la
glicina entre éstos. La fuente más común de proteínas son las
semillas de leguminosas (arvejas, porotos) y otras como abisín,
perilla, etc. Sin embargo, las proteínas vegetales tienen un valor
biológico muy bajo, por lo que es necesario aportar proteína de
origen animal a la dieta de las aves (huevo, carnes, lácteos). En
aves granívoras, las necesidades de proteínas para el
crecimiento son de 20-22% de proteína cruda; para el
replume, de 16%; para mantenimiento de 14% y para la
reproducción 18%.
·
Energía metabolizable: no es un nutriente específico.
Necesaria para ejecutar todas las actividades fisiometabólicas del
ave. La energía está disponible en la dieta a través de las
grasas, carbohidratos y proteínas. Se almacena en el organismo
principalmente en forma de ATP. Los requerimientos de energía
metabolizable basal de las aves son un 150% mayor a aquella
necesitada por mamíferos de tamaño corporal similar (EMB = 70 Kcal
[peso corporal en kg] 0.75). Las necesidades de energía
metabolizable para periquitos australianos oscilan entre 12 y 16
kilocalorías (Kcal) por día en una situación normal de
mantenimiento. Los canarios requieren aproximadamente 12 Kcal/día;
un loro amazona, de 350 g, 100 Kcal/día, y un guacamayo de 1000 g
requerirá 220 Kcal/día. Temperaturas por arriba o por debajo de 20ºC
resultarán respectivamente en menores o mayores requerimientos.
Durante el vuelo, éstos se ven triplicados. Las aves de menor
porte y crías en crecimiento tienen proporcionalmente mayores
demandas de energía por kg de peso.
·
Vitaminas: son necesarias en pequeñas cantidades. Esenciales
para el desarrollo de los tejidos; participan en las reacciones
metabólicas y colaboran en el aprovechamiento de la dieta. La
mayoría son sintetizadas por el ave. Cuando están ausentes en la
dieta o no son apropiadamente absorbidas o utilizadas se producen
deficiencias; su exceso, toxicidad.
Las vitaminas se dividen
en dos grupos:
·
Solubles en grasas: A, D, E y K; cualquier exceso puede no ser
excretado y ser tóxico (especialmente A y D). Esto suele ocurrir
en animales en cautiverio.
·
Solubles en agua: B y C; cualquier exceso consumido es
excretado y la toxicidad en general, no ocurrirá.
·
Vitamina A (retinol): no es sintetizada por las plantas. Los
carotenos de éstas son ingeridos y convertidos en vitamina A, la
cual es almacenada en el hígado. Las semillas son pobres en
carotenoides; por lo tanto, éstos deben ser administrados a través
de vegetales y frutas. Su exceso puede causar pérdida de peso,
dolor articular, deformidad ósea, piel seca y escamosa.
·
Vitamina B1 (tiamina): los granos de cereales son una buena
fuente de ésta.
·
Vitamina B2 (riboflavina): es sintetizada sólo por plantas
verdes; está disponible también en los granos de cereales. Altas
dosis pueden colorear los uratos de amarillo.
·
Vitamina B3 (niacina o ácido nicotínico): sintetizada en el
animal a partir del aminoácido esencial triptofano.
·
Vitamina B5 (ácido pantoténico): las hojas verdes de los
vegetales son buena fuente de éste, no así las semillas.
·
Vitamina B6 (piridoxina): de las que son una excelente fuente
las hojas verdes de los vegetales y los granos completos. Altas
dosis pueden incrementar la excreción de oxalatos en la orina.
·
Biotina (vitamina H): se la encuentra en vegetales de hojas
verdes, maní y huevos. Los granos de cereales son una buena fuente
de ésta.
·
Colina: las harinas y los aceites de pescado constituyen una
buena fuente, lo mismo que la harina de soja.
·
Ácido fólico: se lo encuentra en las hojas verdes de los
vegetales y en las semillas.
·
Vitamina C (ácido ascórbico): no es requerida por la mayoría
de las especies, sí por las frugívoras, nectarívoras y
paseriformes. Los cítricos son una buena fuente de ésta.
·
Vitamina D, específicamente D3 (colecalciferol): es necesaria
para la síntesis de la hormona que permite la síntesis de la
proteína fijadora de calcio. Los aceites de pescado y los huevos
son su fuente principal. Las aves no pueden convertir
eficientemente la vitamina D2 a D3. Altas dosis pueden provocar
hipercalcemia, con el consiguiente depósito de calcio en hueso,
riñón, corazón, articulaciones, arterias y otros tejidos.
·
Vitamina E (Tocoferol): presente en el germen de las semillas.
Las deficiencias de vitamina E pueden ser causadas por un exceso
de ácidos grasos insaturados que causan oxidación de ésta. En
altas dosis es antagonista de la A.
·
Vitamina K (Menadiona) y B12 (Cianocobalamina): son
sintetizadas por los microorganismos del tracto digestivo, por lo
que no son requeridas en la dieta.
·
Minerales y oligoelementos: son compuestos inorgánicos
esenciales. Necesarios en pequeñas cantidades. Cumplen funciones
estructurales: dan rigidez al esqueleto, cáscara del huevo y pico;
intervienen en las funciones sanguíneas e infinidad de reacciones
metabólicas (metoloenzimas); mantienen equilibradas las presiones
del organismo. No son sintetizados por el ave.
Los requerimientos
minerales del cuerpo y su contenido (referidos como cenizas totales)
son usualmente menores al 5%, variando con la especie, edad, estado
reproductivo y sexo. El balance es muy importante. A diferencia de las
vitaminas, las deficiencias por minerales son muy lentas para
responder al tratamiento. Los minerales y oligoelementos que son
requeridos para un óptimo crecimiento, mantenimiento y postura de
huevos son: calcio, fósforo, magnesio, cloro, sodio, manganeso, cinc,
hierro, selenio y yodo. Las dietas a base de semillas son deficientes
en minerales y están pobremente equilibradas en el balance Ca:P.
Además, gran parte del fósforo puede encontrarse asociado a fitatos.
De ahí que se estén incorporando a las dietas fitasas microbianas para
incrementar la disponibilidad de fósforo. El calcio puede ser obtenido
a partir del hueso de sepia o conchilla molida. Un aporte del 1 al
1,5% de calcio junto a dosis correctas de fósforo y vitamina D3
(relación Ca:P de 1:1 a 2:1) es adecuado. El yodo puede ser aportado
por la sal común de mesa (reglamentariamente iodinada), utilizada en
pequeñas proporciones como saborizante de otros alimentos. Además, es
abundante en los aceites de pescado o puede ser suministrado a razón
de una a dos gotas de solución de Lugol en el agua de bebida por
semana. Muchas aves en cautiverio acumulan una cantidad considerable
de hierro en hígado, algunas veces patológica (hemocromatosis). Las
especies más afectadas son los tucanes, minas y loros. La
recomendación para dietas de aves de jaula es de no más de 50 a 100 mg
de Fe por Kg de materia seca ingerida.
·
Grit: muchas aves granívoras (sobre todo las que tragan los
granos enteros: galliformes y columbiformes) necesitan el aporte
de grit para ayudar al estómago muscular (ventrículo) en la
molienda de los granos. Se debe ofrecer una mezcla de piedras de
diferente tamaño para que el ave elija cuál es la más apropiada
para ella. Las aves que descascarillan las semillas no precisan el
aporte de grit. Por otra parte, algunas pueden ingerirlo en exceso
y esto causar irritación e incluso obstrucción del tracto
gastrointestinal. De usar grit, es conveniente elegir las
presentaciones que vienen con el agregado de un suplemento mineral
y suministrarlo semanal o quincenalmente. El grit debe ser
ofrecido en comederos chicos o ser mezclado sobre las semillas.
Requerimientos
nutricionales específicos para las diferentes etapas biológicas
Crecimiento: cursa con
necesidades altas de aminoácidos, energía, ácido linoleico, vitaminas
y minerales.
·
Mantenimiento: ciclo de vida al que le corresponden los
requerimientos nutricionales mínimos necesarios para mantener la
temperatura corporal, las funciones metabólicas básicas y una
actividad diaria normal. Se incrementan los requerimientos de
proteína, aminoácidos azufrados y grasas, durante la época de
muda, ejercicio intenso o en situaciones climatológicas
desfavorables.
·
Reproducción:
·
Postura de huevos: se deben incrementar los requerimientos de
grasas, proteínas, calcio, vitaminas A, D3, B12, riboflavina y
cinc.
·
Para maximizar la viabilidad embrionaria: son necesarios
niveles altos de vitaminas E, riboflavina, ácido pantoténico,
biotina, ácido fólico, piridoxina, cinc, hierro, cobre y
manganeso.
·
Senilidad: es necesaria una dieta altamente digestible, con
niveles reducidos de proteína, fósforo y sodio, y niveles
adicionales de vitaminas A, E, B12, tiamina, piridoxina, cinc,
ácido linoleico y lisina.
·
Situaciones de estrés y enfermedad: en su transcurso, las aves
se tornan hipercatabólicas y se deshidratan. Suplementar, en orden
de importancia: agua, energía (carbohidratos y grasas) y proteínas
(salvo en enfermedad renal o hepática).
A modo de ejemplo,
describiremos a continuación una dieta tradicional adecuada para todas
las aves de jaula que consuman granos (de pequeños semilleros a
grandes loros).
·
Mezcla de semillas y granos: deben representar el 50 % de la
dieta y ser adecuadas al tamaño y a la potencia del pico del ave.
De elegir mezclas comerciales, es preferible escoger preparados de
marcas reconocidas y de buena calidad. Los preparados envasados al
vacío son preferibles por su mejor conservación en la cadena
de distribución.
En la dieta de las aves
de jaula es importante que las semillas oleaginosas (girasol,
maní, colza, nabo, lino) representen el porcentaje menor del total de
semillas (10-20%). Estas semillas exceden los requerimientos de
energía y lípidos y son deficientes en la mayoría de las vitaminas y
minerales. Deberían eliminarse de la dieta de aves con tendencia a la
obesidad.
·
Vegetales: deben representar el 45 % de la dieta. Son
aconsejables frescos, pero pueden utilizarse productos congelados
de consumo humano. Deben ser variados (brócoli, choclo, zanahoria,
calabaza, arvejas, etc.) y presentarse enteros, en trozos o
incluso rallados según el tamaño y la preferencia del ave.
·
Frutas: deben representar el 2,5 % de la dieta. Fuente de
vitaminas y minerales, aconsejables frescas y variadas según la
disponibilidad en el mercado. Es conveniente, como mínimo, dar
tres tipos diferentes al día, troceadas o ralladas. Sólo debemos
tener precaución con la cáscara de la palta y el ananá, ya
que pueden ocasionar problemas intestinales. Las frutas, por su
alto contenido en azúcares, son de los componentes más perecederos
y pueden contaminar al resto de los componentes de la dieta.
·
Suplemento de proteínas y grasas: deben representar el 2,5 %
de la dieta. Éstos pueden ser ofrecidos en forma de leguminosas
(arvejas, lentejas o porotos tras 12 horas de remojo en agua);
maníes u otras frutas secas; de carnes cocidas (vaca, pollo o
pescado); de derivados ovo-lácteos (huevo duro, quesos, yogur) o
en forma de suplementos comerciales.
·
Fuente de minerales: es conveniente que el ave tenga siempre a
su disposición una fuente de minerales como el hueso de sepia,
bloques de núcleos minerales comerciales o grit (piedrecillas)
mineralizado. El aporte de este último, al presentar en su
composición material mineral indigestible, ayuda a realizar la
digestión mecánica de los alimentos en el estómago (recordemos que
las aves carecen de dientes). Un exceso de grit puede llevar
fácilmente a producir impactaciones digestivas, lo que hace
recomendable su uso dos veces por semana.
·
Alimentos que pueden ser utilizados para estimular la actividad
mental de nuestras aves son: cerezas (su carozo es tóxico) u otras
bayas, espigas de cereales, choclo con chala, trozos de coco,
nueces enteras, etcétera.
·
Canarios y periquitos australianos consumen el 10-30% de su peso
corporal por día.
·
Loros
de gran porte consumen 5-15% de su peso corporal. Éstos requieren
mayor porcentaje de grasa en la dieta.
Dietas formuladas: un
intensivo estudio en especies domésticas (aves de producción), y
actualmente también en aves de jaula, ha guiado al desarrollo de
dietas formuladas o completas. Cuanta más investigación se hace,
emerge un mejor patrón de los requerimientos nutricionales, por lo que
muchas dietas específicas para distintos tipos de aves están en la
actualidad disponibles comercialmente. Éstas suelen presentarse en
forma de pastas, pellets o extrusadas.
Estas dietas son ideales por muchas características:
·
El ave
puede tomar cualquier elemento de ésta sin importar cual sea, será
balanceado. No es necesario suplementarlas.
·
Existen formulaciones apropiadas a los diferentes tipos de aves y
sus estadios biológicos, así como también para casos de estrés,
senilidad o enfermedad.
·
Tienen
larga vida (por el agregado de conservantes).
·
Son
fáciles de almacenar.
·
Son
fáciles de suministrar.
·
Contienen saborizantes y colorantes que las hacen más atractivas,
mejorando notablemente su consumo.
·
Muchas
contienen probióticos y enzimas digestivas que contribuyen a
evitar disbacteriosis y mejoran su digestibilidad.
Aunque éstas son
completas en sí mismas y no necesitan un suplemento adicional,
presentan la desventaja del aburrimiento ante una monodieta. La falta
de variedad puede llevar a un desinterés por la comida.
¿Cómo cambiar la dieta de
un ave?
Como se mencionó antes, las aves no aceptan fácilmente agregados o
cambios en su dieta original, lo que puede ser un gran desafío para
los dueños y el veterinario. Algunas indicaciones prácticas sugieren:
·
Introducir la nueva dieta sólo en aves perfectamente sanas, con
buena condición corporal y en épocas del año adecuadas (evitar
hacerlo durante la cría, la muda o en condiciones climáticas
adversas)
·
Si las
aves sólo están acostumbradas a comer semillas, dejar éstas en la
jaula por sólo 15 a 30 minutos a la mañana y otro tanto a la
tarde, mientras que las frutas, vegetales, alimento formulado u
otros suplementos quedan para el resto del día.
·
Esparcir las semillas habituales sobre la nueva comida y
gradualmente disminuir las primeras e incrementar la proporción
del nuevo alimento.
·
Comer
la nueva comida frente al ave para alentar su aceptación, o poner
un compañero de jaula que ingiera la nueva dieta para que por
imitación visual le enseñe.
·
Nunca "mate de hambre" a un ave para intentar un cambio de
dieta. Monitoree el consumo de alimento y el peso de ésta durante
el cambio. No permita pérdidas mayores de un 10% del peso corporal
ni ayunos completos de más de dos días de duración.
Todos los componentes
deben presentarse al ave en el mismo o en diferentes comederos,
dividiendo la cantidad diaria en dos tomas. Otra posibilidad es
repartir los componentes de la dieta en dos tomas (semillas y fruta
por la mañana; verduras y alimento formulado o suplementos de
proteínas y grasas por la tarde).
La higiene y la ausencia
de fermentación en el almacenamiento, la preparación y la presentación
del alimento son de extrema importancia para el correcto
aprovechamiento de los nutrientes y para mantener la salud del ave.
Todos los comederos y bebederos deben ser higienizados diariamente,
retirándose los alimentos que hayan sido volcados al piso de la jaula.
Recuerde que las aves
silvestres pasan la mayor parte del día buscando su alimento, mientras
que las cautivas sólo tienen que saltar del posadero al comedero de su
jaula para suplir esas necesidades. Por lo tanto, es su
responsabilidad proporcionarle una dieta variada, bien balanceada y de
acuerdo con su gasto energético. Un ave mantenida en una
instalación que le permita el ejercicio, o en estado de semilibertad,
tiene requerimientos nutricionales más exigentes que una mantenida en
una jaula pequeña con pocas posibilidades de movimiento. Lo mismo
sucederá con un ave alojada en el exterior, sobre todo durante el
invierno. Ésta requerirá una dieta más rica en energía que otra
mantenida en el interior de la casa o con un aporte adicional de
calor.
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